Eugenio Álvarez-Cascos

Actitud ante el trabajo

In Uncategorized on 6 de octubre de 2012 at 19:42

Si hablásemos de cine, diríamos que lo que marca, para nosotros, la diferencia entre una película y otra es lo que consigue “engancharnos” de ella.

A veces una película intrascendente que no ha logrado el éxito en taquilla puede ser para nosotros la que más nos impresione, y en ello intervienen distintos factores.

Un factor, seguramente, será que el tema nos recuerde algo personal que nos puede emocionar; otro, que los actores actúen realmente bien y consigan ganarse nuestra atención, y otro que la realización sea extraordinaria, bien dirigida y con un tiempo adecuado.

Pensando en todo ello, me planteo: ¿qué marca la diferencia entre las personas? ¿cuál es el factor que marca la diferencia entre un buen actor y otro? ¿cuál es la diferencia entre un buen vendedor y otro?

Dejando a parte los factores empresariales, políticas, producto, etc. lo que creo que marca la diferencia es el factor humano.

Las personas podemos adquirir o aprender técnicas que nos faciliten el trabajo, podemos imbuirnos de todas las filosofías que queramos para llegar a triunfar en la vida, pero eso no va a marcar la diferencia.

La diferencia la marcará nuestra actitud.

Un día se me ocurrió preguntarle a un joven vendedor qué es lo que hacía para salir siempre, de buena mañana, contento hacia el trabajo. Estaba claro que tenía que enfrentarse a, como mínimo, 8 horas de trabajo en que tendría que intentar conseguir que los clientes le abrieran la puerta y le dejaran explicar sus productos/servicios y los beneficios que les podían reportar.

Me miró casi sorprendido por mi pregunta y respondió: “¡la verdad es que es como ir a ligar!”

Esta persona tenía claro que disfrutaba con su trabajo y, por ello, sin darse cuenta, transmitía energía y lo que ahora llaman “buen rollo” a sus clientes. Su actitud era totalmente positiva ante la tarea. Estaba muy implicado en ella y sabía lo que quería conseguir con su trabajo.

Ocurre lo mismo que cuando un buen actor se implica en su papel, como el médico o arquitecto (y muchas otras profesiones) que triunfan y son reconocidos por aquellos trabajos en los que se han implicado personalmente. Los han realizado con talento y, como nota diferencial, han puesto corazón en ellos, y eso es lo que ha marcado la diferencia.

 

Implicarse en tiempos de crisis ,es sentir pasión por las cosas, implicarse es comprometerse, y la vida en sí misma es compromiso.

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